Fuego Patriota: Por qué hemos dejado de ser dueños de nuestra casa

No pido permiso para decir lo que muchos callan en las tabernas y ocultan en los telediarios. Abrimos esta columna porque España, y especialmente nuestra Extremadura, se ha convertido en un cortijo gestionado por intereses que no hablan nuestro idioma ni conocen el sudor de nuestra frente.

Ser patriota hoy no es colgar una bandera; es indignarse porque un joven no puede independizarse, porque el agricultor trabaja a pérdidas y porque nuestras calles han dejado de ser seguras.

Este "Fuego Patriota" no viene a quemar, viene a iluminar las sombras de una gestión política que nos ha vendido por piezas.

Aquí no servimos a siglas, servimos a la verdad del pueblo. Si te duele lo que lees, es que la mecha ya ha prendido.